Manchakuypi Kay

¿POR QUÉ LEER?

Ponencia

Julio Yovera.

Publicado: 2016-11-12




Hoy es el día de la Biblioteca y nos sentimos muy contentos de estar con ustedes. Los felicito porque he visto, cómo en una fecha que para la mayoría de instituciones y de los docentes pasa desapercibida, aquí, se movilizan en cuerpo y en espíritu, y hacen una jornada como ésta.

La principal reflexión que quiero hacerles es que lean, que sean partícipes y actores de la buena lectura. No basta decir que lean, sino que seleccionen bien su lectura. Solo así tendrán la posibilidad de formarse con una personalidad que tenga orgullo de su ser y de su identidad.

La educación no solo debe dar conocimiento sino dar también orgullo por lo que fuimos en el pasado. Fuimos un conjunto de culturas y de pueblos que cultivaron la solidaridad, el colectivismo, que después ha sido reemplazado por las prácticas egoístas e individualistas del sistema que nos gobierna.

La lectura es el nervio vital del conocimiento y es el corazón del proceso enseñanza-aprendizaje. El acto de leer nos lleva a la libertad; nos lleva a vencer nuestras limitaciones y nuestros miedos.

Siempre que se trata de estos temas refiero a tres escritores peruanos extraordinarios, que dedicaron su vida a cultivar el amor al Perú, el amor hacia sus semejantes.

Estos escritores fueron: José Carlos Mariátegui, César Vallejo y José María Arguedas.

Leer a Mariátegui, en un comienzo, les va parecer árido; pero, después, cuando la lectura se haga hábito indispensable, cuando se haga parte de ustedes, sabrán que los escritos de Mariátegui encierran una profunda sabiduría y que no es posible conocer el Perú en sus raíces sino es a través de sus obras.

Mariátegui nos llena de orgullo porque fue un hombre que no obstante que tuvo carencias materiales enormes, no se dejó atrapar por la pobreza, ni material ni cultural. Sin haber ido a la escuela, al colegio, menos a la Universidad, su pensamiento es materia de estudio en cátedras latinoamericanas y mundiales. Él nos dijo que era posible forjar “un Perú nuevo, dentro de un mundo nuevo”.

Tenemos que leer a Vallejo, el poeta que nació en una provincia andina del norte del Perú, y desde aquel lugar encendió la llama del amor a su patria, a su gente sencilla; y después de un aprendizaje, de hacerse revolucionario “más por experiencias vividas, que por ideas aprendidas”, Vallejo se hizo solidario con el género humano y luchó para lograrlo.

Vallejo ama al hombre que sufre los golpes de la vida, golpes que son “como el odio de Dios”; pero tiene fe en él y por eso, nos persuade a que estemos preparados, que “nos pongamos el alma pues ya va a venir el día”. Vallejo cual profeta, anuncia la globalización, no en su faceta neoliberal, sino humana y solidaria: Ve al “Perú al pie del Orbe”, y a él se adhiere.

Y Arguedas, ¿qué podemos decir de él? Que a través de la lectura de sus obras podemos apreciar al Perú de todas las sangres. Espero que más adelante, ustedes se encuentren con este pasaje de la novela cuyo título alude al paen su diversidad.

En la novela hay una parte que hace referencia a la experiencia escolar de Rendon Willka cuando éste ya mayorcito, va a la Escuela, siendo objeto de burla de los hijos de los notables, y no es solo porque es grande sino porque su pronunciación de las letras del abecedario era muy distinta a la de los demás niños. Él dice: a, bi, ci, di, ifi. Y los muchachos se burlan sin ningún reparo.

Los padres de los niños blancos ante el autismo y complicidad del docente y del director, flagelan al niño como a un Cristo, le sangran y hacen heridas en la espalda. Y ¿por qué? Porque como ellos mismos lo confiesan: “si los indios van a la escuela, un día querrán ser como ellos”. Sin el mayor rubor lo confiesan y es obvio que tienen miedo. Arguedas nos deja abierta la posibilidad de un Perú integrado, sin prejuicios raciales, étnicos o culturales.

¿Por qué me gusta la lectura? Porque me permite conocer mundos que habitan en el alma del escritor, porque me ayuda a abrir las puertas que encierran tesoros y valores, porque me hacen libre y porque la lectura me ayuda a amar la justicia, la verdad, la libertad.

Amo la lectura porque me hace ciudadano consciente de sus derechos y de sus obligaciones, porque me afirma en la necesidad de mantener una ética y una moral no de santurrón pero sí de hombre comprometido con el pueblo y con los cambios que el país necesita.

Amor la lectura porque me permite transitar por esta senda de la vida, lleno de fe y de optimismo.

Gracias por lo que hacen ustedes, queridos alumnos.

Y a mis colegas, mi reconocimiento por estar forjando desde estas aulas a una educación pública de calidad.

Muchas Gracias.


Escrito por

Julio Yovera

Natural de Catacaos, Perú. Es docente investigador en temas de educación, cultura y literatura Ha publicado libros de poesía. Ama la vida.


Publicado en